50 sombras de Grey o un día cualquiera en la vida de muchas personas

Vivimos en una sociedad un tanto peculiar, la verdad; de hecho por momentos y ante estrepitosos éxitos como el ocasionado por el primer libro de la trilogía de Erika Leonard, 50 sombras de Grey que recientemente ha visto la luz en la gran pantalla con su adaptación cinematográfica, esta vuestra servidora no puede dejar de pensar y darle vueltas y más vueltas a una pregunta:

¿Qué demonios tiene de especial?

Si, ya lo sé, para muchas y muchos este acercamiento novelesco a un mundo tan sumamente morboso como puede ser el BDSM puede ser el no da más pero la realidad es que no se ha inventado la rueda ni mucho menos con este argumentario ni la autora ha descubierto la rueda, dado que a mi que soy una de esas mujeres más o menos tan pragmáticas como los hombres toda la historia, la trama y descubrimiento desarrollados tanto dentro como fuera del más purista blanco sobre negro que forman las excesivas páginas de su novela, no hacen más que recordarme de forma directa e indirecta una historia más que conocida para muchos de los presentes Historia de O, que en ni más ni menos narra también el descubrimiento e iniciación sexual de una joven en este caso ya profesional y no universitaria que por medio de las enseñanzas de su maestro se adentra en un mundo de sumisión absoluta sexual rozando por momentos aunque más entrando de pleno en una modalidad de esclavitud sexual.

Parece sumamente rebuscado, puede que las dos historias entre sí tengan poco o nada que ver en realidad, pero lo dicho para mi es más de lo mismo solo que Erika Leonard se ha tomado la libertad de adaptar su historia a un publico más teen por aquello de que cualquier posible venta de derechos para llevarlo a la gran pantalla como ha sido el caso sea sin lugar a dudas un claro síntoma de éxito casi garantizado, sobretodo viendo como son capaces perdón por la expresión de perder el culo muchas adolescentes por ver historias de pseudoamor entre vampiros y  mortales de tiernas edades.

Pretty woman con cuerdas y a lo loco

Os invito a leer, en serio si, se lo que digo; el libro antes de soltar la morterada de pasta que cuesta en la actualidad el cine. ¿Estas vaga o vago? ¡Pues nada! mejor aún tan solo algunos de los fragmentos que forman parte de la breve descripción realizada por la Wikipedia sobre este libro, pues son perlas que te pueden dejar completamente patidifuso:

Anastasia va a su cita con Grey, quien pilota su helicóptero, Charlie Tango, hasta su apartamento en Seattle. Una vez allí, Grey insiste en que firme un acuerdo de confidencialidad que le prohíba hablar de lo que hagan juntos

Si, estas pensando lo mismo que yo ¡A quién cojones le importa el modelo del helicóptero! y no menos importante ¿quién cojones firmaría semejante papel? pero claro esta, esta historia (adaptación a los tiempos modernos de Historia de O coof, coof, coof) no deja de ser una recopilación de cliches recurrentes y constantes, en los que por supuesto el publico objetivo no es otro que el formado por las jóvenes adolescentes deseosas de tener experiencias nuevas o de vivir su particular Pretty woman, pero claro esta a mi lo que me mosquea de manera más que subida es principalmente como se toca de manera directa un mundo, si es un mundo a parte, como puede ser el BDSM y como puede llegar ha afectar este acercamiento total y absoluto a un conjunto de adolescentes que no saben donde se meten.

En fin, me he desahogado un poco, seguramente romperá las taquillas la fábula esta, pero para aquellas y aquellos que sientan por momentos la necesidad de experimentar cualquiera de las cosas plasmadas en el libro y/o en el film, les recomiendo encarecidamente que antes de ir a una ferretería se documenten. Hacer nudos no es sencillo, efectuar cambios de roles o asumir papeles de dominación y sumisión no son precisamente juegos para niños que no tengan realmente claro donde se están metiendo.

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